Comprender la discapacidad intelectual y del desarrollo (IDD)

Comprender la discapacidad intelectual y del desarrollo (IDD)

Las personas con discapacidad intelectual pueden presentar una variedad tan amplia de deficiencias que le sorprendería saber que comparten el mismo diagnóstico. Esto se debe a que "discapacidad intelectual" es un término amplio que abarca una gran variedad de síntomas.

Entonces, ¿qué es la discapacidad intelectual? Aquí tiene una breve descripción de la afección, incluidos los signos de discapacidad intelectual, cómo se diagnostica y las intervenciones disponibles.

Diagnóstico de las discapacidades intelectuales y del desarrollo

Para ser diagnosticada con una discapacidad intelectual, una persona debe cumplir estos tres criterios:

  1. Presentar un "funcionamiento intelectual inferior al promedio".
  2. Tener limitaciones significativas en la conducta adaptativa en una o más de las siguientes áreas: habilidades conceptuales, sociales o prácticas.
  3. La afección se manifiesta antes de los 22 años.

Exploremos esto en detalle.

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Funcionamiento intelectual

El funcionamiento intelectual se evalúa mediante pruebas de coeficiente intelectual (CI). Una prueba de CI es solo una pieza de este rompecabezas, pero una importante. Una puntuación de CI inferior al promedio puede indicar un funcionamiento intelectual deficiente. Sin embargo, alguien con un funcionamiento intelectual deficiente también puede tener dificultades con:

  • Procesamiento del lenguaje y resolución de problemas
  • Lectura, comprensión y pensamiento crítico
  • Elaboración de planes de varios pasos
  • Razonamiento y aplicación de la lógica

Aunque las pruebas de CI son una medida objetiva útil de la inteligencia general, no son 100% fiables. Algunas personas pueden tener dificultades para concentrarse durante la prueba o carecer de la experiencia de vida necesaria para responder a ciertas preguntas basadas en conocimientos, lo que resulta en puntuaciones inferiores al promedio. Quienes administran la prueba deben utilizar su criterio clínico al interpretar los resultados.

Conductas adaptativas

Alguien con conductas adaptativas deficientes puede tener dificultades con las habilidades sociales o prácticas necesarias para vivir de forma independiente. Las personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo suelen tener dificultades para:

  • Comprender las señales sociales
  • Mantener relaciones sanas y normativas
  • Realizar tareas básicas de autocuidado o quehaceres domésticos
  • Llevar a cabo actividades cotidianas, como preparar comida o prepararse para ir a dormir

Las habilidades adaptativas a menudo se evalúan hablando con los padres, maestros y otras personas que interactúan con el niño. Los padres, maestros o proveedores de atención médica suelen señalar sus preocupaciones basándose en hitos no alcanzados o en evaluaciones del desarrollo.

Las habilidades adaptativas también pueden evaluarse mediante una prueba estandarizada como el Sistema de Evaluación de la Conducta Adaptativa (ABAS, por sus siglas en inglés).

En resumen, un diagnóstico de trastornos intelectuales requiere deficiencias en la inteligencia general y en las habilidades para la vida, y todo esto debe ser evidente antes de los 22 años. La identificación temprana es clave, ya que permite una intervención oportuna, apoyo y estrategias de desarrollo de habilidades que pueden ayudar a las personas a llevar vidas más independientes y plenas.

Tipos de discapacidades intelectuales

Las discapacidades intelectuales y del desarrollo varían ampliamente. Para comprender mejor las necesidades únicas de cada niño, el diagnóstico generalmente se clasifica en cuatro niveles:

1. Discapacidad intelectual leve

Las personas con discapacidad intelectual leve a menudo enfrentan desafíos en la escuela y pueden necesitar apoyo adicional. Con la orientación adecuada, generalmente pueden aprender habilidades prácticas para la vida y mantener su independencia.

Alguien con una discapacidad intelectual leve suele tener un coeficiente intelectual (CI) de entre 50 y 70. Aproximadamente el 85% de las personas diagnosticadas con una discapacidad intelectual se encuentran en esta categoría.

2. Discapacidad intelectual moderada

Las discapacidades intelectuales moderadas pueden afectar desarrollo del lenguaje, lo que a menudo requiere apoyo continuo en las actividades diarias y las interacciones sociales. Con la intervención adecuada, las personas pueden adquirir habilidades básicas de comunicación y cuidado personal. Un coeficiente intelectual de entre 35 y 50 es típico en este nivel.

3. Discapacidad intelectual grave

Las personas con discapacidad intelectual grave enfrentan desafíos significativos en la comunicación, el aprendizaje y las tareas cotidianas. A menudo requieren una asistencia considerable y se benefician de un entorno estructurado y de apoyo. Una persona con discapacidad intelectual grave suele tener un coeficiente intelectual de entre 20 y 35.

4. Discapacidad intelectual profunda

Este nivel es poco frecuente y afecta solo a cerca del 1.5% de las personas diagnosticadas con discapacidad intelectual. La mayoría de las personas con discapacidad intelectual profunda presentan afecciones médicas o discapacidades concurrentes.

Sus graves deficiencias cognitivas a menudo resultan en capacidades de comunicación limitadas o nulas, y requieren apoyo constante para necesidades básicas como la movilidad y las actividades de la vida diaria. Un coeficiente intelectual inferior a 20 es típico en este nivel.

Afecciones concurrentes a la discapacidad intelectual

Las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo a menudo presentan otras afecciones concurrentes, siendo las más comunes las siguientes:

  • Trastorno del Espectro Autista (TEA): Algunas personas con discapacidad intelectual también se encuentran dentro del espectro autista.
  • Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH): El TDAH suele coexistir con la discapacidad intelectual.
  • Epilepsia: Los trastornos convulsivos, como la epilepsia, pueden acompañar frecuentemente a la discapacidad intelectual.
  • Trastornos del procesamiento sensorial: Aumento o disminución de la sensibilidad a los estímulos sensoriales, como el tacto, el sonido o la luz, es común entre las personas con discapacidad intelectual.
  • Condiciones de salud mental: Afecciones como la ansiedad, la depresióno los trastornos del estado de ánimo pueden coexistir con la discapacidad intelectual. Estas condiciones pueden ser difíciles de diagnosticar, especialmente si la persona tiene capacidades verbales limitadas.

Comprender las condiciones concurrentes que a menudo acompañan a las discapacidades intelectuales y del desarrollo es fundamental para brindar una atención y un apoyo integrales. Estos desafíos adicionales pueden afectar la vida diaria, la comunicación y el bienestar de una persona.

Vivir con discapacidades intelectuales y del desarrollo

La discapacidad intelectual es una condición de por vida. Sin embargo, con un diagnóstico temprano y las intervenciones adecuadas, las personas con esta condición pueden alcanzar muchos, si no todos, los hitos importantes y llevar una vida plena y satisfactoria.

Dependiendo de su estado de residencia, su hijo podría calificar para servicios de intervención temprana, que incluyen terapias del habla u ocupacionales, diseñadas para apoyar su progreso en el desarrollo desde una edad temprana.

Los programas de educación especial pueden proporcionar experiencias educativas adaptadas mediante planes de lecciones modificados, instrucción individualizada y servicios de apoyo específicos, a menudo formalizados en un Programa de Educación Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés).

Además, los enfoques conductuales y terapéuticos, como los dirigidos por psicólogos, terapeutas ABA o profesionales de la salud mental, pueden ayudar a abordar las conductas adaptativas , como las habilidades sociales y la regulación emocional.

A medida que las personas con discapacidad intelectual transitan hacia la edad adulta, formación profesional y el apoyo a la vida independiente cobran cada vez más importancia, ofreciendo programas de desarrollo de habilidades, orientación laboral y asistencia para conseguir oportunidades de empleo significativas.

Acceso a apoyo

La crianza en general no es una tarea sencilla, y criar a un niño con discapacidad intelectual es aún más desafiante. Es importante aceptar el apoyo que tiene a su disposición, ya sea de programas gubernamentales, amigos que le brinden apoyo o la comunidad en general.

Con un sistema de apoyo sólido y mucha paciencia, usted y su hijo pueden vivir una vida llena de crecimiento, conexión y logros significativos. Hamaspik está aquí para guiarlo y apoyarlo en cada paso del camino;contáctenos hoy mismo para obtener más información sobre cómo podemos ayudarle.