En casa, Dovi* era una niña vivaz, enérgica y comunicativa. En la escuela, se había convertido en un recluso silencioso. Al haber sido víctima de acoso en su clase, Dovi tenía miedo de abrirse o tratar de hacer amigos. Sus dificultades académicas no ayudaban en nada, y cada día de clases era una tortura. Sus padres, desesperados por conseguir su ayuda, se pusieron en contacto con Sipuk.
Cuando acudieron a la primera cita de Dovi, sus padres quedaron impresionados por las magníficas salas de terapia lúdica, equipadas con una enorme variedad de juguetes y juegos. Dovi quedó encantado y rápidamente se dispuso a jugar. Sin embargo, esta experiencia trascendió el mero juego. Con la guía de su cálido y compasivo terapeuta, Dovi fue reduciendo gradualmente sus defensas, adquirió nuevas habilidades y superó sus miedos, todo ello mientras disfrutaba.
Con el tiempo, la confianza de Dovi floreció, lo que lo llevó a dar nuevos y valientes pasos en las interacciones sociales. También accedió a trabajar con un tutor para poder mantenerse al día con la clase. Meses después, sus profesores han experimentado una transformación: Dovi está prosperando gracias a las nuevas habilidades que adquirió en las salas de juegos tan especiales de Sipuk.