¿Es la religiosidad de mi hijo TOC?

Lo que los padres deben saber

By:
Sr. Hershel Wertheimer
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MHC, MSEd. | Director Ejecutivo de Hamaspik Kings County
¿Es la religiosidad de mi hijo TOC?
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Pregunta:

Mi hijo siempre ha sido temeroso de D-os, pero últimamente su religiosidad parece haberse vuelto obsesiva y ansiosa. Está aterrorizado de cometer errores, llama a nuestro rabino repetidamente con preguntas insignificantes y se preocupa constantemente: de que no rezó con suficiente intención, de que pasó por alto una migaja en el armario que acaba de limpiar para Pésaj, de que dijo algo que hirió a alguien, y así sucesivamente. Lo está consumiendo y haciendo que la vida en casa sea tensa. ¿Cómo puedo ayudarlo a encontrar un equilibrio más saludable para que pueda mantener su sinceridad y pureza sin ser consumido por el miedo?

Respuesta:

Lo que describe es algo que muchas familias encuentran y puede ser muy confuso. A simple vista, los comportamientos parecen ser devoción religiosa. Pero a veces, la fuerza impulsora subyacente no es el crecimiento espiritual, sino la ansiedad.

El TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) a menudo se malinterpreta como una condición que solo involucra comportamientos visibles, como lavarse las manos repetidamente o revisar cerraduras. En realidad, el TOC es, ante todo, un trastorno de pensamientos intrusivos. La persona experimenta dudas o miedos no deseados que se sienten extremadamente urgentes y convincentes, incluso cuando sabe lógicamente que la preocupación puede no tener sentido.

Para reducir esa ansiedad, la persona realiza algún tipo de compulsión. A veces, esa compulsión es una acción visible, como revisar algo repetidamente. Pero con la misma frecuencia, toma la forma de rituales mentales: repetir eventos una y otra vez en su mente, buscar tranquilidad constante, revisar si dijo las palabras correctas o preocuparse interminablemente sobre si pecó por error.

Cuando el TOC se adhiere a la vida religiosa, los profesionales a veces lo llaman escrupuloso. Debido a que la fe y las mitzvot son profundamente importantes para la persona, la ansiedad se centra allí.

El individuo queda atrapado en una duda interminable: ¿Recé correctamente? ¿Limpié lo suficientemente bien? ¿Dije algo incorrecto accidentalmente? E incluso cuando intentan resolver la duda —preguntándole a un rav, repitiendo una acción o revisándola nuevamente en su mente— el alivio suele ser breve antes de que aparezca la siguiente duda.

Esa es una de las señales clave de que la ansiedad, no la devoción saludable, está impulsando el comportamiento. La observancia religiosa genuina puede implicar esfuerzo y cuidado, pero generalmente conduce a una sensación de satisfacción: la persona realiza la mitzvá y sigue adelante. Con el TOC, la mente sigue insistiendo en que algo todavía está mal y debe corregirse nuevamente.

Otra distinción importante es la flexibilidad. Cuando a alguien que practica sinceramente un padre, maestro o rav le dice que algo es innecesario, generalmente puede aceptar esa guía. Alguien que lucha contra el TOC a menudo se siente incapaz de abandonar el comportamiento, incluso cuando comprende que es excesivo.

La noticia alentadora es que el TOC es muy tratable. Existen terapias efectivas que ayudan a las personas a aprender a tolerar la ansiedad sin ser controladas por ella, permitiendo que su práctica religiosa —y el resto de sus vidas— regresen a un equilibrio más saludable.

Si las preocupaciones que describe son constantes y angustiantes, consulte con un profesional de la salud mental con experiencia en el tratamiento del TOC y que comprenda el contexto religioso en el que vive su hijo. Con el apoyo adecuado, muchas personas aprenden a silenciar la voz ansiosa y a vivir la Torá de una manera que se siente significativa en lugar de aterradora.

La sinceridad y el deseo de hacer lo correcto de su hijo son cualidades hermosas. El objetivo no es disminuir esa sinceridad, sino ayudarlo a vivir su vida religiosa con confianza y calma en lugar de miedo constante.