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Question:
Mi hijo siempre ha temido a Dios, pero últimamente su religiosidad parece haberse vuelto obsesiva y ansiosa. Le aterroriza cometer errores, llama repetidamente a nuestro rabino con pequeñas preguntas y se preocupa constantemente: porque no oró con la intención suficiente, porque se perdió una migaja en el armario que acaba de limpiar para Pésaj, dijo porque algo que hirió a alguien, etc. Lo consume y hace que la vida en casa sea tensa. ¿Cómo puedo ayudarlo a encontrar un equilibrio más saludable, para que pueda mantener su sinceridad y pureza sin dejarse consumir por el miedo?
Respuesta:
Lo que está describiendo es algo que encuentra a muchas familias y puede resultar muy confuso. A primera vista, los comportamientos parecen ser de devoción religiosa. Pero a veces la fuerza motriz subyacente no es el crecimiento espiritual, sino la ansiedad.
El TOC (trastorno obsesivo compulsivo) a menudo se malinterpreta como una afección que solo involucra comportamientos visibles, como lavarse las manos repetidamente o revisar las cerraduras. En realidad, el TOC es, ante todo, un trastorno de pensamientos intrusivos. Una persona experimenta dudas o temores no deseados que parecen extremadamente urgentes y convincentes, incluso cuando sabe lógicamente que la preocupación puede no tener sentido.
Para reducir esa ansiedad, la persona realiza algún tipo de compulsión. A veces, esa compulsión es una acción visible, como comprobar algo repetidamente. Pero con la misma frecuencia, adopta la forma de rituales mentales: repetir los acontecimientos una y otra vez en su mente, buscar consuelo constante, revisar si han dicho las palabras correctas o preocuparse sin cesar por si han pecado por error.
Cuando el TOC se adhiere a la vida religiosa, los profesionales a veces lo llaman escrupulosidad. Debido a que la fe y las mitzvot son muy importantes para la persona, la ansiedad se centra allí.
El individuo queda atrapado en una duda sin fin: ¿Aprendí correctamente? ¿He limpiado lo suficiente? ¿He dicho algo mal por accidente? E incluso cuando intentan resolver la duda (preguntándole a un rabino, repitiendo una acción o repasándola de nuevo en su mente), el alivio suele ser breve antes de que aparezca la siguiente duda.
Esa es una de las señales clave de que la ansiedad, no la sana devoción, es lo que impulsa el comportamiento. La observancia religiosa genuina puede implicar esfuerzo y cuidado, pero por lo general conduce a una sensación de satisfacción: la persona cumple la mitzvá y sigue adelante. En el trastorno obsesivo-compulsivo, la mente sigue insistiendo en que algo sigue mal y que hay que volver a solucionarlo.
Otra distinción importante es la flexibilidad. Cuando un padre, un maestro o un rabino le dice a alguien que practica con sinceridad que algo no es necesario, por lo general puede aceptar esa orientación. Una persona que padece el trastorno obsesivo-compulsivo con frecuencia se siente incapaz de dejar de lado esa conducta, aun cuando comprenda que es excesiva.
La alentadora noticia es que el TOC es muy tratable. Existen terapias eficaces que ayudan a las personas a aprender a tolerar la ansiedad sin dejarse controlar por ella, lo que permite que su práctica religiosa (y el resto de sus vidas) recuperen un equilibrio más saludable.
Si las preocupaciones que describe son constantes y preocupantes, consulte a un profesional de salud mental que tenga experiencia en el tratamiento del TOC y que comprenda el contexto religioso en el que vive su hijo. Con el apoyo adecuado, muchas personas aprenden a acallar la voz ansiosa y a mantener la Torá de una manera que les parezca significativa en lugar de aterradora.
La sinceridad y el deseo de su hijo de hacer lo correcto son cualidades hermosas. El objetivo no es disminuir esa sinceridad, sino ayudarlo a vivir su vida religiosa con confianza y calma, en lugar de con miedo constante.
























Baja sensibilidad sensorial
Sensibilidad sensorial moderada
Alta sensibilidad sensorial
Sensibilidad sensorial muy alta
0-15: Baja sensibilidad sensorial
Baja sensibilidad sensorial
Sensibilidad sensorial moderada
Alta sensibilidad sensorial
Sensibilidad sensorial muy alta
16-30: Sensibilidad sensorial moderada
Baja sensibilidad sensorial
Sensibilidad sensorial moderada
Alta sensibilidad sensorial
Sensibilidad sensorial muy alta
31-45: Alta sensibilidad sensorial
Baja sensibilidad sensorial
Sensibilidad sensorial moderada
Alta sensibilidad sensorial
Sensibilidad sensorial muy alta
46-60: Sensibilidad sensorial muy alta