Algunas personas con trastorno del espectro autista (TEA) no reciben un diagnóstico hasta más tarde en la infancia, o incluso en la edad adulta. Esto es especialmente común en personas con el llamado autismo de «alto funcionamiento», cuyas habilidades lingüísticas y académicas son típicas, o incluso superiores a la media. Aunque pueden tener dificultades en entornos sociales, sus comportamientos a menudo se etiquetan como «peculiaridades» o simplemente como «su forma de ser», lo que hace que estas personas se sientan aisladas e incomprendidas.

Si vives con la inquietante sensación de: ¿Por qué todo me resulta más difícil que a los demás?, y algunos de los siguientes escenarios te resultan familiares, podría valer la pena considerar una evaluación de autismo. 

¿Encuentras las situaciones sociales confusas o agotadoras? Para las personas con autismo, las situaciones sociales suelen ser difíciles de manejar. Los chistes o el sarcasmo pueden no entenderse de inmediato, y las conversaciones rápidas pueden ser difíciles de seguir.

¿Los entornos cotidianos te resultan abrumadores? Muchas personas con autismo encuentran los entornos cotidianos abrumadores. Puede que te agotes al escuchar la charla de tus compañeros de trabajo y que te sientas abrumado por los sonidos y olores de un centro comercial.

¿Te cuesta lidiar con los cambios inesperados? Si alguien llega tarde o los planes cambian de repente, ¿eso te desorienta? La dificultad con los cambios es una característica común de las personas con autismo.

¿Tienes sensibilidades sensoriales? Puede que prefieras ciertas telas y prendas de vestir porque «se sienten bien», o que te sientas molesto por las luces brillantes, los ruidos fuertes o que alguien se pare demasiado cerca de ti.

¿Tienes intereses profundos y muy específicos? Algunas personas con autismo conectan intensamente con temas específicos y pueden concentrarse durante largos períodos. Puede ser frustrante cuando otros no comparten —o no logran comprender del todo— ese nivel de entusiasmo.

¿Alguno de los puntos anteriores te resulta familiar, pero has logrado vivir hasta ahora sin un diagnóstico y te preguntas si vale la pena buscar uno? 

Muchas personas con autismo desarrollan estrategias de afrontamiento conocidas como «enmascaramiento» o «camuflaje», adaptando su comportamiento, consciente o inconscientemente, para encajar con quienes les rodean. Podrías mantener el contacto visual incluso cuando te resulta incómodo, ensayar mentalmente lo que vas a decir antes de hablar o imitar los gestos de los demás para superar situaciones sociales.

Si bien el enmascaramiento puede parecer un éxito en la superficie, a menudo tiene un costo, lo que lleva a agotamiento, ansiedad o desgaste con el tiempo. Para algunas personas, obtener un diagnóstico aporta una sensación de claridad y les ayuda a comprenderse a sí mismas de una nueva manera.

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