Actividades de verano para quemar energía sin agotarte tú

Actividades de verano para quemar energía sin agotarte tú

El verano es un largo periodo de días sin estructura, y parece que tu hijo tiene energía suficiente para llenar cada uno de ellos. Tú no tienes las mismas reservas, especialmente después de una noche corta y un comienzo temprano. Con el colegio cerrado y las terapias en pausa, la brecha entre lo que tu hijo necesita y lo que tú puedes ofrecerle se vuelve bastante grande.

Esta brecha suele ser mayor en niños con mucha energía acumulada: buscadores de sensaciones, niños con TDAH que necesitan mucho movimiento o niños con autismo que se autorregulan mejor mediante actividades físicas repetitivas. La preparación adecuada le da a esa energía un lugar donde canalizarse en lugar de intentar reprimirla. 

La buena noticia es que no tienes que igualar su energía para darle una salida. Si preparas bien la actividad, tu hijo podrá desahogarse mientras tú permaneces en tu silla. Echa un vistazo a las ideas de abajo; la mayoría utiliza artículos que ya tienes en casa y no requieren que intervengas una vez que han comenzado.

Hazlo fácil

Una buena actividad de bajo esfuerzo cumple tres criterios:

  • La preparas una vez. El trabajo se hace al principio y luego la actividad funciona por sí sola, sin necesidad de que la reinicies cada pocos minutos.
  • Mantiene la atención de los niños sin ti. No tienes que hacer de árbitro ni narrar todo el tiempo.
  • Puedes observar desde la distancia —una silla, un escalón a la sombra o la ventana de la cocina— en lugar de estar de pie junto a ellos.

Sin embargo, esto no significa que no haya supervisión. Diriges menos, pero sigues vigilando. Esto es especialmente importante en las actividades acuáticas, donde debes permanecer cerca sin importar lo tranquilas que parezcan las cosas.

Things can get easier, starting today.
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La lista de diversión

Tú conoces mejor que nadie a tus hijos: elige lo que mejor se adapte, ajusta lo que necesites y deja que ellos se diviertan.

Juegos de agua

Un poco de agua es suficiente para una tarde calurosa.

  • Bombas de esponja reutilizables. Corta unas cuantas esponjas en tiras y únelas con una goma para el pelo, luego remójalas en un cubo. Funcionan como globos de agua, pero sin la necesidad de llenar globos ni recoger trozos de goma rotos.
  • Lanzamiento de esponjas al blanco. Dibuja círculos en la entrada o en la valla con tiza y asígnales un valor en puntos. Los niños mojan una esponja y apuntan; la marca húmeda indicará la puntuación. Si a tu hijo le resulta más fácil terminar con una meta clara, jueguen hasta alcanzar un número determinado de puntos para que el final sea evidente sin que tengas que anunciarlo.
  • Gota, gota, ¡chapuzón! Es como el juego del "pato, pato, ganso", pero quien la lleva sostiene una esponja mojada y la exprime sobre la cabeza de la persona que elija. Un pulverizador pequeño funciona igual de bien y es más fácil de manejar para las manos pequeñas. Una vez que los niños aprenden la dinámica, pueden jugar solos.
  • Excavación de tesoros congelados. Congela juguetes pequeños en un recipiente con agua durante la noche, o congela uno o dos juguetes en cada hueco de un molde para muffins para obtener varios bloques de hielo más pequeños en lugar de uno grande. Por la mañana, dale a tu hijo el bloque de hielo, unos cuantos vasos de agua tibia y algunas herramientas para excavar: una cuchara, un rodillo pequeño o cualquier cosa que sirva como martillo. El agua tibia derrite y debilita el hielo para que se agriete y suelte los juguetes, y las herramientas sirven para desprender los trozos ablandados hasta liberar cada uno. Te garantiza un rato de tranquilidad sorprendentemente largo.
  • Lavado de coches en el patio. Dales un cubo con agua jabonosa y algunas esponjas y deja que laven sus bicicletas, triciclos, patinetes o un montón de coches de juguete. A los niños a los que les gusta tener una tarea real que hacer, a menudo se entretienen durante un buen rato.
  • Juegos con aspersores. Para la versión con aspersor de "semáforo rojo, semáforo verde", coloca el aspersor en el camino para que los niños se mojen mientras corren hacia la meta. Para el limbo con aspersor, sujeta un churro de piscina como barra con el aspersor funcionando detrás y baja el churro en cada ronda. 
  • "Pintura" con agua. Dale a tus hijos un cubo con agua limpia y unos cuantos pinceles, y déjalos que pinten la valla, la terraza o la acera. Para ellos parece pintura de verdad y no hay nada que limpiar después.
  • Arte con pulverizador. Añade un poco de pintura diluida en agua a un pulverizador y deja que los niños rocíen una hoja de papel pegada a la valla. El pulverizado es fácil para las manos pequeñas y el desorden se mantiene controlado.
Sin necesidad de agua

Para los días en los que prefieres evitar la ropa mojada y las toallas.

  • El mazo de desafíos. Escribe en una pila de tarjetas una tarea de movimiento en cada una: tres saltos en el trampolín, diez saltos de tijera, recorrer la entrada de casa saltando a la pata coja y volver, cruzar las barras del parque, dar cinco vueltas sobre sí mismo. Tu hijo saca tres tarjetas y las realiza en orden, luego vuelve a sacar para la siguiente ronda. El mazo decide qué viene después, así que tú no tienes que hacerlo. Puedes adaptar las tarjetas a cualquier edad, etapa y habilidad, como estirarse hacia el cielo diez veces, rodar una pelota de un lado a otro cinco veces, marchar en el sitio al ritmo de una canción o explotar cinco pompas de jabón. Incluye una o dos tarjetas de calma, como "respira hondo cinco veces" o "bebe un poco de agua", para los niños que tienden a acelerarse demasiado.
  • Un circuito con tiza. Dibuja una rayuela, una línea ondulada para caminar poniendo un pie delante del otro, una fila de formas para saltar entre ellas o una carretera con carriles y señales de stop para seguir con bicicletas, patinetes y sillas de ruedas. Los mantendrá entretenidos toda la tarde.
  • Estación de burbujas. Pega con cinta adhesiva un tubo de solución para burbujas a un poste o a una pared exterior para que los niños puedan volver a mojar sus varitas por sí mismos sin derramar el líquido. Esto también funciona desde una silla, por lo que un niño que prefiera estar sentado o que use silla de ruedas no se quedará fuera.

Los días en casa también necesitan diversión, y estas actividades no dejarán la casa hecha un desastre.

  • Juegos en el suelo con cinta de pintor. Un rollo de cinta de pintor convierte un pasillo o una sala de juegos en un tablero de rayuela, una viga de equilibrio para caminar talón-punta, un río para saltar o una carretera para coches de juguete. Se despega sin dejar residuos y no cuesta casi nada.
  • Mantener el globo en el aire. Un globo, una regla: no dejes que toque el suelo. Se mueve lo suficientemente lento como para que un niño que necesite más tiempo para seguirlo y alcanzarlo pueda seguir jugando.
  • Baile de estatuas. Pon música y grita "estatua" de vez en cuando. A algunos niños les resultan divertidísimos los cambios rápidos de bailar y quedarse quietos.
  • Tareas de ayuda que también sirven como trabajo pesado. Empujar una cesta de ropa llena por el suelo, llevar una pila de libros de una habitación a otra, o rociar y limpiar una mesa son formas estupendas de pasar el tiempo. El empujar y levantar tiene un efecto calmante en muchos niños inquietos que buscan estímulos sensoriales, y además, el trabajo te ayuda a ti.

Disfruta del descanso

Pasas la mayor parte del tiempo asegurándote de que tu hijo tenga lo que necesita. Así que, cuando una actividad de la tarde sea un éxito y por fin puedas sentarte, disfruta cada minuto. Te lo has ganado con creces.