¿Se nace con TEA o se desarrolla?

La mayoría de los niños con autismo nacen con esta condición: el Instituto Nacional de Salud Mental describe el TEA como un trastorno neurológico y del desarrollo , pero las señales no siempre aparecen de inmediato. Esa brecha entre lo que sucede en el cerebro y lo que las familias pueden observar es uno de los aspectos más confusos de un diagnóstico de autismo. 

En algunos niños, las señales se vuelven evidentes muy pronto. Un bebé puede evitar el contacto visual, no responder a su nombre o parecer desinteresado en interactuar con los miembros de la familia. 

Algunos padres comentan que «sentían que algo era diferente» mucho antes de poder articular los problemas exactos. Otros se sorprenden con el diagnóstico de TEA de su hijo porque alcanzó los hitos del desarrollo a tiempo y parecía estar bien.

En algunos casos, los niños pequeños pueden alcanzar hitos sociales, como aprender palabras nuevas y jugar con otros niños, y luego dejar de progresar o perder habilidades por completo. Un niño que antes aceptaba los cambios con alegría puede sufrir crisis repentinas cuando se altera su rutina. Las investigaciones de los NIH confirman este patrón de regresión, que puede ocurrir de forma rápida o gradual, aunque muchos niños con autismo no lo experimentan.

A menudo, el autismo solo se vuelve evidente más tarde, cuando la vida se vuelve más compleja. Un niño puede desenvolverse bien en la primera infancia, pero empezar a tener dificultades cuando la escuela se vuelve socialmente exigente. 

Y a veces, obtener un diagnóstico puede llevar años. Un adulto puede pasar años sintiéndose diferente, agotado por las situaciones sociales o abrumado por cosas que parecen fáciles para los demás, sin darse cuenta de que vive con TEA.

Muchos adultos diagnosticados más tarde en la vida describen que, al mirar atrás, se dan cuenta de que las señales siempre estuvieron ahí. Pueden recordar sentirse incómodos en entornos sociales, necesitar rutinas estrictas, abrumarse con facilidad o sentir que debían esforzarse demasiado para seguir el ritmo de la vida cotidiana.

Un diagnóstico de autismo no puede cambiar el pasado, pero a menudo ayuda a las personas a entenderse mejor a sí mismas. Tener una explicación para sus dificultades puede brindar alivio y claridad, ayudando a las personas a vivir con un mejor apoyo y autocompasión. Y para muchas familias, esa claridad es también el comienzo para encontrar la ayuda adecuada.

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