¿Cómo puedo ayudar a mi hijo autista a autorregularse?
Algunos niños con autismo pueden pasar por momentos en los que se sienten completamente desbordados: lloran, gritan, se bloquean o se muestran visiblemente agitados e incapaces de calmarse.
Como padre o madre, estos episodios pueden hacerte sentir impotente y perdido. ¿Deberías hablar con él para calmarlo? ¿Darle espacio? ¿Alejarlo de la situación? ¿Y hay algo que puedas hacer para evitar las crisis antes de que ocurran?
Ayudar a tu hijo a autorregularse empieza por observarlo en momentos de calma. Fíjate en qué es lo que suele abrumarlo, si hay señales que indiquen que se acerca a una crisis y qué hace él de forma natural para tranquilizarse.
Busca el patrón
¿Cuándo parece que a tu hijo le cuesta más mantener la calma?
¿Vestirse se convierte en una batalla cada mañana? Puede que ciertas prendas le resulten ásperas, demasiado ajustadas o simplemente incómodas.
¿Se altera mucho cuando llega el momento de terminar una actividad que le gusta? Quizás necesite más ayuda para prepararse ante las transiciones.
Incluso factores como el hambre, el cansancio, el estreñimiento, una enfermedad o el dolor pueden manifestarse como irritabilidad o conductas difíciles, especialmente en un niño al que le cuesta expresar con palabras lo que le ocurre.
Una vez que identifiques qué es lo que suele abrumar a tu hijo, podrás aliviar la situación antes de que llegue a su límite. Esto puede significar avisarle antes de un cambio de actividad, acortar la duración de una salida, darle tiempo de descanso tras un día largo o ayudarle a saber qué esperar antes de enfrentarse a algo nuevo.
Cuando tu hijo ya está desbordado
Cuando tu hijo está en plena crisis, las explicaciones, los castigos o las conversaciones largas no servirán de nada.
Es posible que, en ese momento, esté recibiendo demasiados estímulos.
En su lugar, usa menos palabras. Reduce el ruido si puedes. Aléjate de las aglomeraciones y dale a tu hijo algo de espacio.
Ofrécele consuelo de la forma que sepas que prefiere. Puede que un niño necesite que lo abraces, mientras que otro prefiera espacio y tranquilidad para calmarse.
El objetivo en ese momento no es corregir su comportamiento ni darle una lección, sino ayudar a tu hijo a superar el desbordamiento de forma segura.
Dale una forma de decirte lo que necesita
Una de las cosas más útiles que puedes hacer es enseñarle, poco a poco, a decirte cuándo las cosas se están volviendo difíciles.
Puedes enseñarle frases sencillas como: "Demasiado ruido", "Necesito un descanso" o "Ayúdame".
Si su hijo no se comunica fácilmente con palabras, puede enseñarle a hacerlo de otras formas, como mediante imágenes, gestos, signos o un dispositivo de comunicación.
Cuanto más fácil le resulte a su hijo decirle qué le pasa, menos probable será que recurra a conductas desafiantes para expresarse.
Ayúdele a descubrir qué le funciona
La autorregulación no consiste en enseñar a su hijo a no enfadarse nunca. Todo el mundo se siente desbordado en algún momento, incluso los adultos.
El objetivo es ayudar a su hijo a reconocer sus propias señales, aprender qué suele complicar las cosas y descubrir qué le ayuda a calmarse cuando se siente desbordado.
A medida que crezca, estas habilidades le ayudarán a entender sus propias necesidades y a comunicarlas con mayor claridad.
