¿Son lo mismo las discapacidades del desarrollo y las discapacidades intelectuales?
Si se enfrenta a un diagnóstico reciente, la terminología puede resultar confusa. Es útil recordar que, aunque estos términos se solapan, describen aspectos diferentes de los desafíos de un niño.
- Discapacidad del desarrollo (DD): Esta es una categoría amplia de afecciones crónicas debidas a deficiencias mentales o físicas (o ambas) que comienzan antes de los 22 años. Incluye afecciones como el autismo, la parálisis cerebral y las deficiencias sensoriales.
- Discapacidad intelectual (DI): Este es el tipo más común de discapacidad del desarrollo. Por lo general, comienza antes de los 18 años y se refiere a limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual (como el razonamiento y la resolución de problemas) y en la conducta adaptativa (habilidades sociales y de la vida cotidiana).
La diferencia clave: Aunque casi todas las personas con discapacidad intelectual también se consideran personas con una discapacidad del desarrollo, no ocurre lo mismo a la inversa.
Por ejemplo, una persona con parálisis cerebral puede tener desafíos físicos importantes (una discapacidad del desarrollo), pero poseer una inteligencia promedio o incluso alta.
Además, la definición legal de discapacidad del desarrollo suele requerir limitaciones sustanciales en tres o más de las siete áreas principales de actividad vital (autocuidado, lenguaje receptivo y expresivo, aprendizaje, movilidad, autodirección, capacidad para la vida independiente y autosuficiencia económica), mientras que un diagnóstico de DI se centra en los déficits intelectuales y las habilidades adaptativas.
Cualesquiera que sean los desafíos que experimente su hijo, un diagnóstico temprano y las intervenciones adecuadas (como la educación especial y las terapias conductuales) pueden allanar el camino para un crecimiento significativo. Con paciencia y los recursos adecuados, su hijo puede encontrar formas significativas de conectar y participar en todos los aspectos de la vida.
